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RECETAS DE LA ABUELA
  • ✔Solomillo de cerdo al horno con la receta de Arguiñano: jugoso, aromático y fácil de preparar para triunfar en cualquier comida.
  • ✔Solomillo en salsa de la abuela
  • ✔Recetas con solomillo
  • ✔Manitas de cerdo con tomate
  • El solomillo de cerdo es de esos cortes que nunca fallan: tierno, jugoso y con un sabor que gusta a todos. Si a eso le sumamos la sencillez con la que Karlos Arguiñano enseña a cocinar, el resultado es una receta perfecta para cualquier comida especial o para sorprender en una cena sin complicarse demasiado. Aquí te cuento cómo prepararlo paso a paso y, al final, te dejo un cálculo aproximado de las calorías que aporta.

    Ingredientes (4 comensales)

    1. Precalienta el horno a 200 °C. Mientras tanto, limpia bien los solomillos y sazónalos con sal, pimienta y un chorrito de aceite.
    2. Dóralos en una sartén con un poco de aceite, girándolos para sellarlos por todos lados. Esto les dará color y evitará que se sequen.
    3. Prepara las verduras. Pela la cebolla, los ajos y las zanahorias; lava los pimientos. Córtalo todo en tiras y sofríe durante unos minutos en la misma sartén.
    4. Monta la bandeja. Coloca la carne en una fuente de horno, reparte las verduras alrededor y vierte el vino junto con el caldo. Añade el romero para darle ese toque aromático.
    5. Hornea entre 25 y 30 minutos, dándoles la vuelta a los solomillos a mitad de cocción.
    6. Deja reposar la carne unos cinco minutos fuera del horno antes de cortarla en rodajas de dos centímetros. Esto ayuda a que quede más jugosa.
    7. Sirve al momento, acompañado con las verduras y la salsa del propio asado.
    8. Información nutricional: 1.200 g de solomillo → ~2.200 kcal

      Verduras → ~300 kcal

      3 cucharadas de aceite → ~270 kcal

      Vino y caldo → ~150 kcal

      otal de la receta: ~2.920 kcal. Cada ración (4 en total) aporta unas 730 kcal.

      En resumen Este solomillo de cerdo al horno es la prueba de que lo sencillo puede ser exquisito. Con ingredientes básicos y un poco de cariño, se consigue un plato con aire festivo, equilibrado en calorías y lleno de sabor. Perfecto para esos momentos en que quieres quedar bien sin complicarte demasiado. Cuando cocinamos solomillo, es muy importante no pasarnos de cocción. Se trata de un corte muy magro, que apenas si tiene grasa entreverada. En el caso de pasarnos de cocción, vamos a notar una textura al comer demasiado seca, muy poco jugosa. El punto ideal será el de un tono rosado justo en el interior de la pieza, bien dorado por fuera.